fonts

lunes, 15 de septiembre de 2008

EUREKA

Ya creo que tengo la solución. Mi dilema era que siempre he afirmado que no quiero ir a mi entierro, cosa que he repetido muchas veces, pero aún no había elaborado la estrategia para conseguir esa meta. !Ya la tengo !
Es sencillo: dono la totalidad de mi cuerpo para que se utilicen los organos viables y el resto que sea llevado a cualquier universidad para que lo utilice para los estudios anatomicos de sus estudiantes de medicina, así, conservado en Formol, serviré durante un tiempo a la ciencia, aún despues de muerto, me burlaré de los gusanos y seré útil a los demás
.
PD el problema pendiente aún es convencer a los míos para que respeten mis deseos post-mortem

2 comentarios:

  1. Ves, eso nunca lo he entendido, por qué la reticencia de los familiares a respetar este tipo de deseos;(pasa en muchas familias) y ahora pregunto: si respetamos el deseo del difunto en asuntos económicos (a eso nadie hace ascos) ¿por qué no respetar estos deseos? si al fin y al cabo es lo que una persona desea para lo único que realmente es sólo de uno mismo "el cuerpo"

    ResponderEliminar
  2. Bueno, en esto hay muchos factores: Algunos atavismos, factor religioso y el consabido " que diran".Hasta ahora lo unico que he conseguido de mi " companera de fatigas " es un laconico: ponlo por escrito ( ya es algo )

    ResponderEliminar