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jueves, 27 de noviembre de 2008

Unbreakable

Este término, ( irrompible ) en Inglés Unbreakable, lo uso porque dos pacientes diferentes, me lo recordaron al interrogarlos antes-durante un examen sonográfico. Ambos me hicieron recordar la película cuyo protagonista Bruce Willis, no se enfermaba y no se fracturaba ningún hueso, a pesar de ser protagonista de hechos que a cualquier otro le habría triturado, eso en contraposición con el otro protagonista, Samuel Jackson que padecía de Osteogenesis Imperfecta, enfermedad genética que hace que sean personas con huesos muy frágiles, que se rompen al mínimo esfuerzo.
El primer paciente en realidad lo que me dijo es que solo se estaba realizando un chequeo de rutina porque el no recordaba haber estado enfermo nunca y además que en su familia nunca habían tenido un caso de cáncer, enfermedad que ya todos sabemos que no se libra nadie para poder decir que no tiene o haya tenido a alguien de su familia con esa onerosa carga familiar, sea este cercano o lejano.
La otra paciente era una simpática y afable abuelita, la cual con una sonrisa de complicidad, me confesó que se estaba chequeando por insistencia de los familiares, ya que ella a sus 74 años, nunca había estado enferma, ni siquiera de gripe. Como comprenderán , me interesó mucho su revelación, pero la cosa no se quedó ahí porque ella me dijo a continuación que ella no era nada comparada con su marido que tenía 84 años y al igual que ella, nunca se enfermaba y además vivía rodeado de jóvenes , con los cuales compartía actitudes y vivencias.
Me interesé mucho por el caso y le pedí que me presentara a su marido para hacerle algunas preguntas, ella dijo que así lo haría, pero lamentablemente, eso nunca se ha producido.
Casi siempre que los pacientes me han confesado que no se han enfermado casi nunca o que no visitan a los médicos, me pongo a temblar, esperando encontrar no uno, sino muchos problemas, porque
generalmente es un asunto de descuido.
Por supuesto, los examenes abdominales de la buena señora, al igual que el señor de la primera anécdota eran total y absolutamente normales.

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