Elastografía Shear Wave del riñón trasplantado durante un proceso infeccioso: interpretación y valor del seguimiento


Introducción

La evaluación ecográfica del riñón trasplantado constituye una herramienta fundamental en el seguimiento de los pacientes sometidos a trasplante renal. La ecografía convencional y el Doppler permiten valorar la morfología del injerto, su vascularización y la presencia de complicaciones estructurales.

En los últimos años, la Elastografía Shear Wave (SWE) ha incorporado un parámetro cuantitativo adicional: la medición de la rigidez del parénquima renal.

Sin embargo, la interpretación de la SWE en el riñón trasplantado requiere especial prudencia. Los valores obtenidos pueden estar condicionados por múltiples factores clínicos y técnicos, y una medición aislada no debe utilizarse por sí sola para diagnosticar fibrosis, rechazo o disfunción del injerto.

El siguiente caso ilustra precisamente esta situación.


Presentación del caso

Paciente masculino de 71 años, con antecedente de trasplante renal realizado cinco años antes, hipertensión arterial e hipertrofia prostática benigna.

Se encuentra hospitalizado debido a un proceso infeccioso gastrointestinal y urinario, acompañado de fiebre de tres días de evolución y diarreas profusas.

Al ingreso presentó temperatura de aproximadamente 39 °C, presión arterial de 120/80 mmHg y frecuencia cardíaca de 85 lpm.

Estudios de laboratorio

Los principales resultados fueron:

  • Urea: 28 mg/dL
  • Creatinina: 1.3 mg/dL
  • Leucocitos: 20.2 ×10³/µL
  • Hemoglobina: 18.1 g/dL
  • Plaquetas: 211 ×10³/µL
  • Glicemia: 99 mg/dL

El cultivo de heces identificó:

  • Enteroaggregative E. coli
  • Enteropathogenic E. coli
  • Shigella/Enteroinvasive E. coli

El examen de orina mostró aproximadamente 20–22 leucocitos por campo, sin células renales.

Estos resultados son compatibles con un importante proceso infeccioso sistémico, asociado a infección urinaria y gastrointestinal.


Evaluación ecográfica

La exploración abdominal mostró:

  • Hígado sin alteraciones sonográficas significativas.
  • Vesícula biliar sin hallazgos relevantes.
  • Páncreas sin alteraciones destacables.
  • Aorta abdominal dentro de parámetros sonográficos habituales.

El bazo se encontraba discretamente aumentado de tamaño, con medidas aproximadas de:

10.9 × 5.72 cm

sin lesiones focales identificables.

Riñón trasplantado

El injerto renal se localizó en la fosa ilíaca derecha.

Presentó:

  • Morfología conservada.
  • Diferenciación corticomedular preservada.
  • Ausencia de litiasis.
  • Ausencia de quistes significativos.
  • Ausencia de colecciones perirrenales.
  • Sin signos sonográficos de obstrucción.

Medidas aproximadas:

11.6 × 6.50 × 7.27 cm

con un volumen estimado de aproximadamente:

287 mL.

Doppler color

El estudio Doppler color no mostró alteraciones circulatorias significativas.

Este aspecto es particularmente importante porque indica que, desde el punto de vista morfológico y hemodinámico convencional, el injerto no presentaba alteraciones sonográficas evidentes.


Elastografía Shear Wave

Se realizó evaluación cuantitativa de la corteza del riñón trasplantado mediante Shear Wave Elastography.

Se obtuvieron 10 mediciones válidas.

Resultado

Mediana: 12.45 kPa

Velocidad de propagación: 2.02 m/s

El valor obtenido puede considerarse relativamente bajo dentro del espectro de valores publicados para la corteza de riñones trasplantados.

No obstante, este resultado debe interpretarse con cautela.


¿Qué significa una SWE de 12.45 kPa?

Uno de los principales errores en la interpretación de la elastografía renal es asumir que:

"Mayor rigidez = enfermedad"
"Menor rigidez = riñón sano".

La realidad es considerablemente más compleja.

La rigidez cortical renal puede estar influenciada por:

  • Fibrosis intersticial.
  • Alteraciones hemodinámicas.
  • Perfusión renal.
  • Presión intrarrenal.
  • Estado de hidratación.
  • Inflamación.
  • Edema.
  • Presión ejercida por el transductor.
  • Profundidad del ROI.
  • Tamaño y localización del ROI.
  • Características del equipo.
  • Transductor utilizado.
  • Técnica de adquisición.
  • Edad del paciente.
  • Condiciones clínicas agudas.

Por esta razón, no debe establecerse un diagnóstico de rechazo o fibrosis únicamente a partir de un valor de SWE.


Un aspecto particularmente importante en este caso

El paciente se encontraba cursando un proceso infeccioso agudo, con fiebre elevada, leucocitosis importante y diarrea profusa.

La diarrea intensa también plantea la posibilidad de alteraciones del estado de hidratación y del volumen circulante.

Por ello, la medición de 12.45 kPa debe considerarse dentro de un contexto fisiopatológico dinámico.

Es decir:

la SWE obtenida durante una enfermedad aguda representa el estado del injerto en ese momento específico y no necesariamente su comportamiento basal.

Este concepto es fundamental.


¿Debemos considerar 12.45 kPa como un valor patológico?

No necesariamente.

La medición puede describirse como:

"Rigidez cortical relativamente baja"

pero no debería transformarse automáticamente en:

"Ausencia de fibrosis",
"Buena función renal" o
"Ausencia de rechazo".

La función del injerto debe correlacionarse con:

  • Creatinina.
  • Tasa de filtración glomerular estimada.
  • Proteinuria.
  • Sedimento urinario.
  • Evolución clínica.
  • Estudios Doppler.
  • Antecedentes de rechazo.
  • Tiempo desde el trasplante.
  • Mediciones elastográficas previas.

La SWE es, por tanto, una herramienta complementaria y no un sustituto de la evaluación nefrológica ni de la biopsia cuando esta esté clínicamente indicada.


La importancia del seguimiento elastográfico

Aquí considero que existe uno de los mayores potenciales clínicos de la SWE en el paciente trasplantado.

Una medición aislada tiene un valor limitado.

En cambio, una serie de mediciones realizadas bajo condiciones técnicas y clínicas comparables puede proporcionar información mucho más útil.

Por ejemplo:

Primera evaluación

Paciente durante un episodio infeccioso:

12.45 kPa

Segunda evaluación

Una vez resuelto el proceso infeccioso y recuperado el estado clínico:

nueva medición SWE

Tercera evaluación

Durante el seguimiento habitual del trasplante:

nueva medición SWE

La comparación longitudinal podría permitir identificar:

  • Estabilidad del comportamiento elastográfico.
  • Incrementos progresivos de la rigidez.
  • Descensos significativos.
  • Cambios asociados a deterioro de la función renal.
  • Cambios relacionados temporalmente con episodios inflamatorios o infecciosos.

Este enfoque es potencialmente mucho más valioso que intentar interpretar cada número de manera aislada.


Propuesta de seguimiento

En pacientes con trasplante renal que presenten procesos infecciosos, alteraciones de la función renal, proteinuria, sospecha clínica de disfunción del injerto o cambios en los estudios convencionales, puede ser razonable considerar una SWE de seguimiento después de la resolución del proceso agudo.

En un caso como el presentado, una estrategia práctica sería:

SWE durante el episodio agudo → resolución de la infección → nueva SWE de control → comparación con mediciones previas y función renal.

La comparación debe realizarse procurando mantener:

  • El mismo equipo.
  • El mismo transductor.
  • La misma región cortical.
  • Una técnica de adquisición reproducible.
  • Condiciones similares de preparación.
  • Evitar vasos y estructuras sinusales.
  • ROI adecuado.
  • Número suficiente de mediciones válidas.

La finalidad no sería establecer un diagnóstico exclusivamente mediante SWE, sino incorporar una variable cuantitativa adicional al seguimiento del injerto renal.


Un concepto que merece especial atención: el valor de referencia individual

En el paciente trasplantado, probablemente sea más útil conocer la evolución individual de la rigidez cortical que depender exclusivamente de un único punto de corte universal.

Un paciente puede presentar:

12 kPa → 14 kPa → 18 kPa

mientras otro puede presentar:

24 kPa → 23 kPa → 25 kPa

Aunque ambos valores puedan encontrarse dentro de rangos publicados, la primera serie demuestra una tendencia ascendente que podría justificar correlación clínica y laboratorial.

Por esta razón, la creación de un valor basal elastográfico individual del injerto podría convertirse en una herramienta interesante para el seguimiento a largo plazo.


Conclusión del caso

El paciente presenta un riñón trasplantado con morfología sonográfica conservada y Doppler sin alteraciones circulatorias evidentes.

La elastografía mostró una mediana de 12.45 kPa (2.02 m/s), correspondiente a una rigidez cortical relativamente baja.

Sin embargo, el paciente se encontraba cursando un proceso infeccioso agudo importante, por lo que el resultado debe interpretarse dentro de este contexto.

La SWE no permite por sí sola establecer la presencia o ausencia de fibrosis, rechazo o disfunción del injerto.

En este escenario, considero especialmente recomendable realizar una nueva evaluación elastográfica una vez superado el proceso infeccioso, comparándola con la medición actual y con la función renal.

Esto permite transformar la SWE de una simple medición aislada en una herramienta de seguimiento cuantitativo y longitudinal del riñón trasplantado.


Reflexión final

La utilidad de la elastografía renal no necesariamente reside en encontrar "el número mágico" que permita diagnosticar una enfermedad.

Su verdadero potencial puede estar en detectar cambios reproducibles a través del tiempo.

En el paciente trasplantado, donde preservar la función del injerto constituye un objetivo fundamental, disponer de una técnica no invasiva, repetible y cuantitativa que complemente la ecografía convencional, el Doppler y los parámetros bioquímicos puede representar una importante oportunidad para mejorar el seguimiento.

La interpretación responsable de la SWE exige, sin embargo, reconocer sus limitaciones y evitar convertir un valor elastográfico aislado en un diagnóstico histológico.


Shear Wave Elastography of the Transplanted Kidney During Acute Infection: Interpretation and the Value of Follow-up

Introduction

Ultrasound is an essential component of renal transplant surveillance. Conventional B-mode imaging and Doppler ultrasound provide valuable information regarding graft morphology, vascular perfusion and structural complications.

Shear Wave Elastography (SWE) adds a quantitative assessment of renal cortical stiffness.

However, SWE findings in renal transplantation require careful interpretation. Graft stiffness is influenced by multiple technical and biological factors, and an isolated SWE measurement should not be used independently to diagnose fibrosis, rejection, or graft dysfunction.

The following case illustrates this important clinical principle.


Case presentation

A 71-year-old male, five years after renal transplantation, with a history of arterial hypertension and benign prostatic hyperplasia, was admitted because of an acute gastrointestinal and urinary infectious process.

He presented with profuse diarrhea and urinary discomfort, associated with three days of fever.

Initial temperature was approximately 39 °C, with blood pressure of 120/80 mmHg and heart rate of 85 bpm.

Laboratory findings included:

  • Urea: 28 mg/dL
  • Creatinine: 1.3 mg/dL
  • WBC: 20.2 ×10³/µL
  • Hemoglobin: 18.1 g/dL
  • Platelets: 211 ×10³/µL
  • Glucose: 99 mg/dL

Stool culture identified:

  • Enteroaggregative E. coli
  • Enteropathogenic E. coli
  • Shigella/Enteroinvasive E. coli

Urinalysis showed approximately 20–22 leukocytes per high-power field, without renal epithelial cells.


Ultrasound findings

The liver, gallbladder, pancreas and abdominal aorta showed no significant sonographic abnormalities.

The spleen was mildly enlarged, measuring approximately:

10.9 × 5.72 cm

without focal lesions.

The transplanted kidney was located in the right iliac fossa.

It demonstrated:

  • Preserved morphology.
  • Preserved corticomedullary differentiation.
  • No calculi.
  • No significant cysts.
  • No perirenal fluid collection.
  • No sonographic evidence of obstruction.

Measurements were approximately:

11.6 × 6.50 × 7.27 cm

with an estimated volume of approximately:

287 mL.

Color Doppler

No significant vascular abnormalities were identified.

Thus, conventional ultrasound and Doppler demonstrated a structurally preserved renal allograft without evident hemodynamic abnormalities.


Shear Wave Elastography

Ten valid cortical measurements were obtained.

Results

Median: 12.45 kPa

Shear wave velocity: 2.02 m/s

The measured value can be considered relatively low within the spectrum of published values for transplanted renal cortex.

Nevertheless, this finding requires appropriate clinical correlation.


How should a value of 12.45 kPa be interpreted?

Renal stiffness should not be interpreted according to a simplistic rule in which:

higher stiffness = disease

and

lower stiffness = normal kidney.

Renal cortical stiffness can be influenced by several variables, including:

  • Interstitial fibrosis.
  • Renal perfusion.
  • Hemodynamic status.
  • Intrarenal pressure.
  • Hydration status.
  • Inflammation.
  • Edema.
  • Transducer pressure.
  • ROI location and size.
  • Measurement depth.
  • Ultrasound system.
  • Transducer characteristics.
  • Patient age.
  • Acute clinical conditions.

Therefore, SWE should be considered a complementary parameter rather than an independent diagnostic test for rejection or fibrosis.


Why the acute clinical setting matters

This patient was undergoing a significant acute infectious process, with high fever, marked leukocytosis and profuse diarrhea.

Severe diarrhea may also produce changes in hydration and circulatory volume.

Therefore, the 12.45 kPa measurement represents the mechanical characteristics of the graft under acute clinical conditions and may not necessarily represent the patient's baseline elastographic status.

This distinction is particularly important when interpreting renal transplant SWE.


Is 12.45 kPa pathological?

Not necessarily.

The finding can appropriately be described as:

"Relatively low cortical stiffness."

However, it should not automatically be interpreted as:

"absence of fibrosis," "normal graft function," or "absence of rejection."

The SWE result should be correlated with:

  • Serum creatinine.
  • Estimated glomerular filtration rate.
  • Proteinuria.
  • Urinalysis.
  • Clinical evolution.
  • Doppler findings.
  • Previous episodes of rejection.
  • Time since transplantation.
  • Previous SWE measurements.

The potential value of longitudinal SWE follow-up

One of the most interesting applications of SWE in renal transplantation may be longitudinal monitoring rather than interpretation of a single measurement.

For example:

Acute infection:
12.45 kPa

After resolution of infection:
Repeat SWE

Long-term follow-up:
Repeat SWE under comparable technical conditions

The evolution of these measurements may provide additional information regarding the stability or change in graft cortical mechanical properties.

This approach may help identify:

  • Stable elastographic behavior.
  • Progressive increases in cortical stiffness.
  • Significant changes from an established baseline.
  • Changes occurring in association with renal dysfunction.
  • Changes temporally related to inflammatory or infectious episodes.

Establishing an individual elastographic baseline

In transplanted kidneys, an individual baseline may ultimately prove more useful than relying exclusively on a universal cutoff value.

For example:

12 → 14 → 18 kPa

represents a different pattern from:

24 → 23 → 25 kPa

Even when individual values overlap with published ranges, the trend over time may provide clinically relevant information.

Therefore, establishing a reliable baseline SWE measurement after stabilization of the transplant may be particularly valuable for future comparison.


Suggested follow-up strategy

For renal transplant recipients with:

  • Acute infection.
  • Changes in renal function.
  • Proteinuria.
  • Clinical suspicion of graft dysfunction.
  • Abnormal Doppler findings.
  • Or unexplained changes in graft morphology,

a follow-up SWE after resolution of the acute clinical condition may be considered.

A practical approach in cases such as this would be:

SWE during the acute episode → clinical recovery → repeat SWE → comparison with baseline and renal function.

For meaningful comparison, the follow-up examination should preferably use:

  • The same ultrasound system.
  • The same transducer.
  • Comparable cortical regions.
  • Similar acquisition technique.
  • Adequate ROI placement.
  • Avoidance of vessels and renal sinus structures.
  • Adequate numbers of valid measurements.

The goal is not to diagnose graft rejection using SWE alone, but to add a quantitative, reproducible parameter to comprehensive renal transplant surveillance.


Conclusion

This patient had a morphologically preserved renal allograft with no significant Doppler abnormalities.

SWE demonstrated a median cortical stiffness of 12.45 kPa (2.02 m/s), representing relatively low cortical stiffness.

However, the examination was performed during a significant acute infectious episode.

Therefore, the elastographic measurement should be interpreted cautiously and in conjunction with renal function and the overall clinical context.

A repeat SWE examination after resolution of the acute infection is recommended as a potentially valuable follow-up strategy, particularly if the result can be compared with future measurements obtained using a standardized technique.

The greatest potential value of renal transplant SWE may not be a single cutoff value, but rather the ability to establish an individual quantitative baseline and monitor changes over time.


Key message / Mensaje clave

La SWE del riñón trasplantado no debe interpretarse como un número aislado. Su mayor potencial puede estar en el seguimiento longitudinal y en la identificación de cambios respecto al comportamiento basal individual del injerto.

SWE of the transplanted kidney should not be interpreted as an isolated number. Its greatest potential may lie in longitudinal monitoring and in identifying changes from the individual baseline behavior of the graft.


1-Bazo

2-Riñon Trasplantado

3-Tomas Muestras Elastografia

4-Tomas Muestras Elastografia


5-Tomas Muestras Elastografia


6-Tomas Muestras Elastografia

7-TablaValores 

8-TablaValores 

9-TablaValores 


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